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viernes, 23 de mayo de 2014

La semana del estancamiento

¡Hola gente! ¿qué tal? Yo aquí, abandonando el blog un poco...

Qué lástima, una semana entera sin escribir. Hoy he decidido volver a hacerlo porque parece mentira, pero he perdido totalmente el apoyo que me generaba esto. Ha sido una semana dura, para qué engañarnos. De hecho, en los resultados se ve.

El miércoles (a pesar de no escribir una entrada ni publicar fotos) era día de control, y...¿qué pensáis? Pues todo apuntaba a un "me quedo como estoy", lo cual no es malo del todo. Vamos, prefiero quedarme en 87 kilos antes que recuperar peso. Pero menudo fin de semana y menuda semanita.

Ya el viernes me dí un festival con mi amiga Nieves en un restaurante italiano que hay aquí cerca de casa, en Belluters. Se llama Lángolo der Grillo (Junto a Radio City, dirección hacia la plaza del Tossal). Muy muy recomendable, su propietario es un italiano de pura cepa, de Roma concretamente. Un señor agradable a más no poder, y encima una cocina sencilla pero buenísima. Si vais, probad el tiramisú, haced el favor.

El sábado Carlis y yo, en un arrebato de pasión fuimos a cenar a Fosters Hollywood (casi na). Nos inflamos a patatas y nos zampamos una hamburguesa del tamaño de una rueda de camión. Fatal de la muerte. Suerte que el domingo fue el día de la carrera.

La volta a peu, el pasado domingo, con Aida
Y esa carrera llegó, y la corrí, junto con Aida, mi amiga y compañera de clase, que la tía tiene los 8 km superadísimos, vamos, le da hasta para hablar por el móvil mientras corre. Mientras tanto, yo...echando el higadillo en mi lucha por llegar a la meta. Pero corrimos, y nos llenamos de orgullo y satisfacción, y además fue divertidísimo. Pero eso sólo pasó una vez. Ayer, en mi intentona por volver a correr la misma distancia, me quedé en el km 6. Claro, toda la semana sin ir, pues qué esperaba.
Aun así estoy "orgulloso", por salir a correr y por querer salir hoy también. De hecho, en cuanto termine de escribir la entrada, me voy.

Frustración en la carrera de ayer
Después de la carrera me fui al chalet y literalmente, me puse morado de canapés y frivolidades. Explicación: la boda de mi hermana es dentro de un mes, y había que hacer degustación y elección de los entrantes del día en concreto. Bueno, tampoco fue tan hardcore, pero si que es cierto que ese día comí, y bastante. Y el resto de días de la semana, pues no he sido tan disciplinado como antes, pero al menos no he aumentado peso. Aunque tranquilos, que desde el miércoles que estoy portándome bien, y volviendo a pasar hambre, jajajaja, todo sea por la boda.

Hoy ya es viernes, así que el fin de semana ya está ahí. Realmente para mí los fines de semana son como la semana de las personas normales...es cuando trabajo y cuando más cosas de clase me quedan por hacer. Por cierto, el proyecto de cafetería está a puntito de finiquitarse. Ah, ¿que no os lo había contado? En la carrera, estamos haciendo un proyecto de una cafetería, ya os la enseñaré cuando esté terminada.

¡¡¡Muchos besos!!!

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